Navegar
hay un momento de la vida, en el que estamos tan atentos a nuestro propio ser, que caemos en cuenta de situaciones absurdas que se generan en nuestro interior, situaciones que nos remueven todas nuestras heridas, nuestras inseguridades, nuestros dolores callados. lo precioso de ese monemto en particular, es que reconocemos ese boton que le da play a ese tsunami de sentimientos negativos y logramos, o eso intentamos, navegar por esas aguas turbias, y salir victoriosos. tomamos el control, pero eso no quiere decir que se suprime el dolor o la tristeza, sino que se aprende a vivirlos y dejarlos pasar.